viernes, 28 de febrero de 2020

nadie gana -remember


NADIE GANA

solo el poder judeomasónico que va a destruir Europa

Si no lo entendiste es porque no sos una buena persona,

sos un viejo sin espíritu liberal (no neoliberal y de harvard)

A mí no me importa la vida privada de nadie.

Si quieren ser gays, lesbianas, maricas, lesbianos

me da lo mismo

Esa manía de controlar todo y a todos es muy facha

Es lo que hace de los conservadores personas odiosas, 
porque siguen pensando igual 
que cuando las mujeres no estaban compartiendo el poder


Tercera posición

Remember

No me gustan los fascistas ni los rebeldes sin causa


Ser rebelde es una obligación pero hay que tener un ideal, 
no solamente querer el poder para acumular más poder y destruir civilizaciones.


el ideal debe ser la paz

no hay otra cosa en esta vida

paz, amor, salud

en ese orden

Si estamos en paz hay amor

Si hay amor hay buena salud

y si hay paz, amor y buena salud, hay ganas de trabajar 
o emprender un camino delictivo/ fundamental/
donde el  dinero fluya

miércoles, 19 de febrero de 2020

recomendaciones para un domingo sin sol



Recomendaciones para un domingo sin sol



Omne ignortum pro magnifico est
Todo lo desconocido nos parece magnífico.


A veces pienso cosas extrañas.
Imagino que Félix
es el mismísimo diablo mesiánico;
que en su biblioteca tiene cien mil libros
y no necesita leerlos .
Total, para qué,
si ya lo sabe todo.
Toca la armónica por compasión.
Presume de Marx y de los griegos.
De cabo a rabo los detesta.

“Pájaro en mano,
amanece más temprano”
dicen los de la orquesta
que se empeña.
Nadie en su sano juicio
adivina que el oficio
del cantor
es cosa pequeña:
Un mito de la caverna.
Un orzuelo en el ojo.
Una tibia simetría alrededor del cosmos.

Vamos, Félix. Vamos.
Escribamos.

Megáfono y poesía:
Letal combinación.
Mataría tu vida para siempre.
No la vida mortal,
esa vidita de diccionario
con nacimiento,
desarrollo y fin de jornada.
La vida en el Universo
que bien mirado
no es más que un universo
devorado
por el ojo divino
que lo alcanza,
lo transgrede y contraviene;
cruzando agujeros negros
llega al límite
del tiempo y el espacio.
Pierde las coordenadas
y no aprende a espiar.
No puede ver sin haber visto antes.
No habrá abstracción de las matemáticas
que ampare al moribundo ciego.
Ya sin más.
La aspereza áspera
Ripio profundo.
Brioso colibrí.
Memorias de putas tristes
o no tan tristes.

Novelas breves.
Sofía en camiseta.
Poesía del viento y el rebenque.
A tu salud, gorrión que ulula.
Lu la que gorriona.
Feliz fin de semana, España:
Ojalá que no te llueva.
Que no garúe finito.
Ni café ni ferné cola.
Ojalá que te ampare
la vergüenza republicana
y te juzguen tus anestesiados
prisioneros esclavos,
tediosamente aburridos.

¿Vamos a preparar croquis al pesto,
para tu cumpleaños del mes de abril,
Félix?                
O salsa scarparo, aro aro,
Tomate natural, al
Oliva, iba.
Albahaca, baca.
Ajo y agua.
Ajo y agua.                              
Ajo y agua.

Olvidar los versos.
Meterlos en la cazuela hirviendo
por:
No saberse corregir.
No saberse.
Poder.

No poderse saber.
Corregir, corregirse.
No saber corregirse.
Ser Incorregibles.

Este es nuestro mal punzándonos en el pecho.

lunes, 3 de febrero de 2020

De por qué el hombre de plata se hizo bibliotecario.

 De por qué el hombre de plata se hizo bibliotecario.





La ouija sentenciò:
"Serás Caballero de la Mesa Redonda".
Entonces, el niño de cera de abejas
les pidió a los Reyes una espada
con incrustaciones de piedras preciosas
como las de verdad.
Años después fue maestro de escuela,
comía salteado
y regalaba a los alumnos ouijas
que recitaban de memoria:
"Serás Harry Potter".
Pero en lugar de buscar la magia
los chicos iban al cine
y compraban pochoclos
que ellos llamaban Pop corn.

La piedad

La piedad.


Una mujer lo atraviesa;
es causa de su deseo,
encarna un fantasma litoral.
Una mujer que venera
no sin espanto,
como una fulguración órfica
que lo lleva a cuestas
en su travesía de aguas.
Una mujer de rotaciones
y traslaciones,
hermética,
poética,
esdrujularia.
Una mujer de sinrazón
y de demencia compartida,
de vértigo renacentista
que lo contempla en el destripamiento
huérfana y mayúscula
como la estatua de La Piedad.

Èl y Ella


Él y Ella





Él copula con la semántica.
Ella goza con intuitiva concupiscencia.

Él exprime una naranja de San Pedro.
Ella ocupa los balcones de la calle Magdalena.

Él documenta los labios y los sella.
Ella siembra chopos y raulíes
no muy lejos de casa.

Él se asoma al polvo literario.
Ella apacigua los cántaros
con ascéticos idilios.

Él anhela quitar las huellas de las cicatrices.
Ella se adentra en las grutas
y se deshace en un túnel.

Él la protege del ciclón.
Ella le enseña a rezar.

Él sueña
que la ve aparecer en el humo,
y ella lo sabe,
claro que lo sabe.

El silbido de la mujer definitiva

El silbido de la mujer definitiva


Todo desaparecerá,
el rumor del tiempo,
la vida humana,
el ingrato olvido.
Todos perderá su metamorfosis,
su color presente.
La muerte será un eslabón
hacia la trocha enorme que aguarda.
Todo terminará pronto
y sin explicaciones. 
Solo ella, su dios personal,
la inmanencia de su ser
y su silbido de mujer de agua,
de mujer definitiva,
lo está abrazando
entre las nubes tormentosas
de este abrumado destierro
de aquí abajo. 

El niño de cera de abejas (collar de perlas)



A Marguerite Yourcenar.



El niño de cera de abejas empieza a adolecer germinando encrucijadas.
Tan joven él, y mientras lee "Memorias de Adriano" escoge fragmentos textuales
que serán collar de perlas de arcilla de su futuro poema.


Ahora intentará descifrar su recóndito significado premonitorio.


"Emplázame a tu gruta
a golpes de zapa
y fastos reales.
En el frotar de juncos
el amor lanzó su pica
y sus dos jabalinas
color de destierro, miel y sol.
El peso del toro agonizante
cazador en peligro
improvisóse una especie de festín.
La sabida estratagema
de la seducción
lo simplificaba todo.
El cadáver fue quemado
a orillas del mar.
Conocía el nombre de mis actores.
El pulso de la tierra
volvía a latir.
Nos sentíamos envueltos
a este mundo heroico
donde los amantes mueren
alternando su alegría
el uno por el otro
como las estrofas de una oda
inquietante y sinuosa.
Pero, ninguna caricia llega hasta el alma.

Ocho días después
los vendedores de sandías
anunciaban su mercancía
en la calle.
La luz del crepúsculo
caía rápidamente
envuelta por el lodo del río.

Todas las metáforas
recobran su sentido,
su santuario renovado.
Amor, el más sabio de los dioses
era el cielo de bronce
de los poemas de Homero,
sin estaciones y sin fin."



Relalatores deportivos

 RELATORES DEPORTIVOS.


A Álex Méndez Chavira.



Cierta vez, un relator deportivo quiso meter a la mujer de agua en un termo milagroso, para llevarla bajo su brazo izquierdo a las canchas de fútbol.
Entre tiro de arco y tiro de esquina invocaba su nombre de santa:

Oh, Madonna mía,

y repetía himnos de hinchadas desconocidas como si fueran los cánticos de Independiente, Racing o Arsenal.


"No queremo vino tinto,
no queremo vino blanco,
somos fieles por instinto
a nosotros denos agua:
Somos hinchas del Chihuahua.


oleoleoleole

Somo macho de tribuna,
somo guacho de tablón,
alentamo bajo el agua
a mujeres en enagua
del equipo del Zanjón."


oleoleoleole


La Zuquita se reía con carcajadas sonoras, roncas y largas; prometía cebarles unos mates calentitos y luego, se esfumaba -horror del frasco de vidrio- como por arte de birlibirloque.

Viudez y desconsuelo





La mujer de agua
titánica y tornasolada
tal una catedral gótica,
pugna por salir de su encierro
de yuyo hirsuto
y convertirse
en deslumbrador remanso:
el vado del caminante.

Pretil, sostén y balaustrada
son su trágico destino
de hembra sin imagen,
ni carnadura.
La desconcierta el destierro.
Y no tiene ojos para mirar
aunque tiene lágrimas oxidadas
que salpican a borbotones
su viudez y su desconsuelo.

Dibujos



En la mente ha dibujado
un barco pirata,
intrépido y arrogante,
para cruzar los tiempos
y encontrarla ardiendo
en el granito en bruto
de un mascarón de proa.

Inflaman sus huellas escultoras
el fuego de ese amor ideal,
tal para cual,
diría el Capitán,
y las favilas de su corazón
de salamandra de plata
van a dar a la chimenea Central
que consume
la abundante levadura
del pan de los inocentes
que desean imposibles.

El cielo está entibiando su busca cósmica.

Advenimiento (el grito final)


La mujer de agua
lleva un velo opaco
ante los ojos del perseguidor,
que la añora.


Ella lo trae de la nariz,
hacia el alto de un puente
o a la proa del Titanic.
Abre los brazos y se desvanece
para entregarse en la incierta frontera.


Cada gesto es una danza.
Una metáfora del deseo.
Un relámpago avizora el crimen
y frena al rayo.


Para el amante,
ella tiene cuerpo
en el estertóreo,
tremebundo grito orgiástico
que resuena y le devuelve
la perdida fe,
antes del advenimiento.

Los poetas preguntan



LOS POETAS PREGUNTAN.


Desde la atisbada rareza de la sombra
preguntan los poetas
si un ángel despechado
hace recorrer toda vida nuestra
de un aliento indolente
de promesa incumplida,
en palabras desiertas.


Preguntan si el amor,
ese vicio irredento,
se acerca a medianoche
a envainar los sosiegos
con sus rieles de ausencia.


Si palomas acaso,
vastas y hondas palomas
de ecos lúcidos, ciegas,
despliegan sus plumones
avisando que mueres.


Y si los pies descalzos
de virtud o pecados,
languidecentes penden
de adioses entreabiertos
por la herida de guerra,
que con solo decir:
"sangre"
roerá la cochambre
que orla en red el presente.


Como el agua espontánea que supura
de unas yemas nervales,
los poetas preguntan,
preguntan sin respuestas.

domingo, 2 de febrero de 2020

Quiero leer un poema

Casi como prólogo

Quiero leer un poema que no sea un libro de autoayuda.
Quiero leer un poema que no sea una pancarta ni una diatriba ni un insulto a la inteligencia, ni un ataque feroz a nuestros dioses, a nuestra lengua, a nuestros precipicios.
Quiero leer un poema que no sea una descripción de paisajes, de cuerpos, de sentimientos, de mentiras.
Quiero leer un poema que no maltrate a las mujeres ni a los hombres, que no trate a los niños como tontos ni a los viejos como sabios ni a los perros como humanos ni a los gatos como reinas.
Quiero leer un poema que pida justicia, que pida misericordia, que pida compasión, que pida solidaridad, que pida alegría, que pida atención, que pida abrazos, que pida paz, pan y trabajo, que reclame fetichismo, ferocidad, fe con f de fatal, de fantasía, de fértil.
Quiero leer un poema fenomenal.
Quiero leer un poema que me sorprenda, que no se parezca a ningún poema entre los miles, decenas de miles, de poemas que he leído con devoción, con indiferencia, con agrado o desagrado, con aburrimiento, con ternura y que me haga preguntar, como me pregunté tantas veces, cómo soportan la tragedia de la muerte las personas que no leen poemas, cómo comparten la felicidad de estar vivos los millones de seres que jamás leyeron un poema.
Porque encontrar un poema, si no se tiene alma de poeta, es más difícil que encontrar un poema teniendo sed de poesía.
Esto no es un poema pero tampoco es una pipa. Podría ser un pulpo que me ahogue con sus tentáculos. Sí, sí, esto es un pulpo, un pulpo. Un púlpito. ¿Un pálpito?
Quiero leer un poema, aunque sea mío, y sé que mis poemas solo pueden gustarme a mí, porque para eso escribimos los poemas, y todo lo que viene después ensucia... compartirlo, publicarlo, premiarlo, venerarlo, no tiene nada que ver con mi poema que comió los frutos del árbol prohibido hace cinco mil y pico de años, y se sintió desnudo. 


¿Quién te ha dicho que estabas desnudo, poema?