lunes, 3 de febrero de 2020

Viudez y desconsuelo





La mujer de agua
titánica y tornasolada
tal una catedral gótica,
pugna por salir de su encierro
de yuyo hirsuto
y convertirse
en deslumbrador remanso:
el vado del caminante.

Pretil, sostén y balaustrada
son su trágico destino
de hembra sin imagen,
ni carnadura.
La desconcierta el destierro.
Y no tiene ojos para mirar
aunque tiene lágrimas oxidadas
que salpican a borbotones
su viudez y su desconsuelo.

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