Es hora de rezar.
Cayó la noche.
Tu vientre agujereado lo deseaba,
el ojo alerta lo esquiva...
pero en la calle cae
una lluvia pequeña y monótona,
y las veredas rotas
se sientan ante la mesa de chapa
a reclamar su plato de comida.
¡Plegaria! ¡No nos abandones!
¡Cómo si fuera yo el idiota
que cuenta el macbethiano relato
de una vida mísera!
La copa se llena de tormenta.
Tiembla un rayo en la acera infame.
Un orquestado desierto
invade la casa mientras pululan
sombras de agujas y tapires.
El agua de las nubes es el llanto
del hombre ciego.
Parejito. Parejito.
-¿Llueves? ¿Para qué?
-Lo ignoro.
Baile de gusanos y caracoles
en Diciembre.
Pesebre, truenos,
gordinflones en pesadillas,
pinos enanos
que ya no volverán
a sentir la nieve en su espalda.
Es hora de rezar, carancho.
Es hora de acomodar
la pálida estrofa
en la inclemente poesía
de otra Navidad que se acerca
y te encuentra pobre y solo,
húmedo y profundo,
a la deriva de tu invierno.
Traslado del blog de la comunidad de El País, ENFUNDÁ LA MANDOLINA por dificultades técnicas en el sitio: http://lacomunidad.elpais.com/luciafolino/ Poemas de Lucía Angélica Folino
lunes, 28 de marzo de 2011
jueves, 24 de marzo de 2011
El niño desnudo
Sobre la pintura de Picasso Muchacho llevando un caballo
“La salvación por el asombro”
Roberto Juarroz.
¿Adonde irá desnudo?
¿Dónde está su ropaje?
¿La urdimbre de la tarde tejerá sus vestidos
de silencio, cuadrado por pliegues inocentes?
¿Marchará a su trabajo?
A fuer de las sequías,
la tierra cochambrosa,
dará vuelta la copa del plato de comida.
Pero él está sin ropas.
No lleva manto o tela que lo cubra del frío,
del tedio pastoral,
del otoño en covacha,
con la burla del viento puesto a modo de umbela.
La coreografía enseña a ordenar los pasitos,
con regla de sarmiento cabezudo de vides,
con rabia filoxera.
Y tal vez sea cierto,
que si los perros ladran,
y los burros rebuznan,
zurean las palomas,
y el gallo cacarea,
será por ir desnudos de pies a las orejas,
con vergüenza del orbe que les quita las prendas,
como este caballito que enjuga sus molestias,
por ver feliz al niño
-al niño que festeja la niña travesura,
su libertad de niño-
y de la mano lo lleva.
“La salvación por el asombro”
¿Adonde irá desnudo?
¿Dónde está su ropaje?
¿La urdimbre de la tarde tejerá sus vestidos
de silencio, cuadrado por pliegues inocentes?
¿Marchará a su trabajo?
A fuer de las sequías,
la tierra cochambrosa,
dará vuelta la copa del plato de comida.
Pero él está sin ropas.
No lleva manto o tela que lo cubra del frío,
del tedio pastoral,
del otoño en covacha,
con la burla del viento puesto a modo de umbela.
La coreografía enseña a ordenar los pasitos,
con regla de sarmiento cabezudo de vides,
con rabia filoxera.
Y tal vez sea cierto,
que si los perros ladran,
y los burros rebuznan,
zurean las palomas,
y el gallo cacarea,
será por ir desnudos de pies a las orejas,
con vergüenza del orbe que les quita las prendas,
como este caballito que enjuga sus molestias,
por ver feliz al niño
-al niño que festeja la niña travesura,
su libertad de niño-
y de la mano lo lleva.
El juego de la Oca y otras cuestiones.
EL JUEGO DE LA OCA Y OTRAS CUESTIONES.
Hoy no escribí versos.
Esto es el juego de la verdad,
en las cuerdas ambulantes,
con uñas de guitarrista:
Primero, me peleé con algunos,
por cuestiones personales.
La envidia huele en su acritud.
La gente no tiene la menor idea
de lo que es la vida.
La oca se distrajo mirando una mariposa.
Pierde un turno.
Son tan niños que creen que los fantasmas
solamente viven en el cine
y los monstruos en las sombras chinescas,
alejados de la realidad.
Ah, claro... salen en la cinta.
Perfiles de manos contra la pared.
Sombras, nada más.
Me aburre un planeta sin vuelo.
Los que opinan sin saber
los que saben que no deben opinar
y opinan.
Me cansa ser la promotora de las discordias
cada vez que quiero ilustrar alguna situación.
Yo no sé mentir.
Pese a quien pese.
Se quedó dormida en el camino.
Vuelve al comienzo.
Si alguien se sintió herido,
tendrá que aprender a soportarlo
y reconocer la diferencia
entre acción y reacción.
Comodín. Tira de nuevo.
Es triste que nos hagan trampa:
con las calculadoras encendidas
todos los resultados son vacíos
e insignificantes.
"Dios no juega a los dados con el Universo"
suena en el bandoneón de Troilo.
¿Cuánto falta para la llegada,
señora Oca?
¿Por qué preguntarme si fui feliz
al borde del final de un sendero
-nada luminoso-
que nunca se bifurcará,
con la gracia del maestro ciego?
Fui la más infeliz de todas.
Con un cinismo que en el fondo
daba lugar a la ternura,
me hago cargo.
Descubre un atajo.
Avanza dos casilleros.
Sierva o esclava.
Estilo poético, posición
política o estética,
Sabiduría e inconsciencia
filosófica,
personalidad dadaísta
y saber obrar
cuando las luces se apagan.
El hombro que imprimió a la palabra
la belleza de anteayer.
Fin del primer acto.
Versos que renovó en tiempos modernos,
sin querer perder "si se pudiera"
la gracia quevediana,
que ha de morir conmigo.
Tiempo futuro del hasta luego.
Desabrimiento.
Llegada.
Correrá el agua todavía.
Hoy no escribí versos.
Esto es el juego de la verdad,
en las cuerdas ambulantes,
con uñas de guitarrista:
Primero, me peleé con algunos,
por cuestiones personales.
La envidia huele en su acritud.
La gente no tiene la menor idea
de lo que es la vida.
La oca se distrajo mirando una mariposa.
Pierde un turno.
Son tan niños que creen que los fantasmas
solamente viven en el cine
y los monstruos en las sombras chinescas,
alejados de la realidad.
Ah, claro... salen en la cinta.
Perfiles de manos contra la pared.
Sombras, nada más.
Me aburre un planeta sin vuelo.
Los que opinan sin saber
los que saben que no deben opinar
y opinan.
Me cansa ser la promotora de las discordias
cada vez que quiero ilustrar alguna situación.
Yo no sé mentir.
Pese a quien pese.
Se quedó dormida en el camino.
Vuelve al comienzo.
Si alguien se sintió herido,
tendrá que aprender a soportarlo
y reconocer la diferencia
entre acción y reacción.
Comodín. Tira de nuevo.
Es triste que nos hagan trampa:
con las calculadoras encendidas
todos los resultados son vacíos
e insignificantes.
"Dios no juega a los dados con el Universo"
suena en el bandoneón de Troilo.
¿Cuánto falta para la llegada,
señora Oca?
¿Por qué preguntarme si fui feliz
al borde del final de un sendero
-nada luminoso-
que nunca se bifurcará,
con la gracia del maestro ciego?
Fui la más infeliz de todas.
Con un cinismo que en el fondo
daba lugar a la ternura,
me hago cargo.
Descubre un atajo.
Avanza dos casilleros.
Sierva o esclava.
Estilo poético, posición
política o estética,
Sabiduría e inconsciencia
filosófica,
personalidad dadaísta
y saber obrar
cuando las luces se apagan.
El hombro que imprimió a la palabra
la belleza de anteayer.
Fin del primer acto.
Versos que renovó en tiempos modernos,
sin querer perder "si se pudiera"
la gracia quevediana,
que ha de morir conmigo.
Tiempo futuro del hasta luego.
Desabrimiento.
Llegada.
Correrá el agua todavía.
Un llamado telefónico
UN LLAMADO TELEFÓNICO.
Hola, señora.
La estoy llamando desde el celular.
Siéntese.
Tengo algo bueno que contarle.
Usted fue absuelta: Libre de culpa y cargo.
Cincuenta y cuatro meses de angustia y estupor
esperando el fallo.
¿Vio? ¿Qué le dije?
Hay Justicia. Sí, mi querida, sí.
Algunas vestiduras todavía
se rasgan
y las manipulaciones
son derogadas, por quiebre espiritual
de las mansas muchedumbres.
¿Me está usted oyendo bien?
Aquí está mi socio.
¿Quiere hablar con él?
Deje, deje.
Ahora no es el momento.
¿Cuándo se enteró que la asesina
era amante del testigo en su contra?
Por favor,
usted tiene premoniciones excepcionales.
Su intuición la salvó de la cárcel.
Si no fuera por el detective que contratamos,
(¿buena inversión, eh?)...
Ah... yo lo recomiendo sin dudarlo
ni un segundo.
Las pruebas al expediente.
Lo que no se escribe, no existe
“o está fuera de la ley”,
como dijo Discépolo en el tango Cambalache.
Ay, señora, no me llore.
Me comentó su hija
que está preocupada por su salud
y que usted está visitando a un psiquiatra
tres veces por semana.
Seguro aprenderá a aceptar lo inevitable.
¿Por qué le sucedió esto?
No lo sé.
El mundo es así. No se amargue.
45 minutos y que pase el que sigue.
Mire que querer suicidarse por estas
fruslerías.
Todo se arregla
con un puñado de plata en este país.
Usted no fue, mujer.
La declararon inocente.
y yo quería felicitarla
por su coraje.
No se ponga nerviosa.
Apenas cuatro años y medio.
¿Qué son cuatro años en una vida?
¿Cómo que mucho?
Nadie va preso por lo que no hizo.
¿Tenía dudas de que todo saldría bien?
I-no-cen-te.
¿Me oyó?
Ahora podrá iniciar juicio
de querella por falso testimonio
y daños y perjuicios.
En ocho añitos más,
verá que los Tribunales
funcionan, funcionan
y
hasta la indemnizan,
si tiene suerte.
¿Qué le puedo cobrar yo?
Sabe que la considero una amiga.
Le admiro la garra de enfrentar
a tamaña banda de mafiosos.
Aunque los abogados
tenemos que vivir...
Muchos gastos, imagínese.
Siempre
contará conmigo.
¿Cómo dice?
¿Qué es una fortuna?
Señora, ¿me está escuchando?
¿Por qué no me responde?
No llore, señora.
Por favor, no llore.
Bueno, bueno.
Está bien.
Lo dejamos para la próxima.
Cuídese que el corazón es traicionero
y le puede dar un nuevo infarto.
La llamo pronto.
Buenas noches.
No se olvide de lo mío.
Hola, señora.
La estoy llamando desde el celular.
Siéntese.
Tengo algo bueno que contarle.
Usted fue absuelta: Libre de culpa y cargo.
Cincuenta y cuatro meses de angustia y estupor
esperando el fallo.
¿Vio? ¿Qué le dije?
Hay Justicia. Sí, mi querida, sí.
Algunas vestiduras todavía
se rasgan
y las manipulaciones
son derogadas, por quiebre espiritual
de las mansas muchedumbres.
¿Me está usted oyendo bien?
Aquí está mi socio.
¿Quiere hablar con él?
Deje, deje.
Ahora no es el momento.
¿Cuándo se enteró que la asesina
era amante del testigo en su contra?
Por favor,
usted tiene premoniciones excepcionales.
Su intuición la salvó de la cárcel.
Si no fuera por el detective que contratamos,
(¿buena inversión, eh?)...
Ah... yo lo recomiendo sin dudarlo
ni un segundo.
Las pruebas al expediente.
Lo que no se escribe, no existe
“o está fuera de la ley”,
como dijo Discépolo en el tango Cambalache.
Ay, señora, no me llore.
Me comentó su hija
que está preocupada por su salud
y que usted está visitando a un psiquiatra
tres veces por semana.
Seguro aprenderá a aceptar lo inevitable.
¿Por qué le sucedió esto?
No lo sé.
El mundo es así. No se amargue.
45 minutos y que pase el que sigue.
Mire que querer suicidarse por estas
fruslerías.
Todo se arregla
con un puñado de plata en este país.
Usted no fue, mujer.
La declararon inocente.
y yo quería felicitarla
por su coraje.
No se ponga nerviosa.
Apenas cuatro años y medio.
¿Qué son cuatro años en una vida?
¿Cómo que mucho?
Nadie va preso por lo que no hizo.
¿Tenía dudas de que todo saldría bien?
I-no-cen-te.
¿Me oyó?
Ahora podrá iniciar juicio
de querella por falso testimonio
y daños y perjuicios.
En ocho añitos más,
verá que los Tribunales
funcionan, funcionan
y
hasta la indemnizan,
si tiene suerte.
¿Qué le puedo cobrar yo?
Sabe que la considero una amiga.
Le admiro la garra de enfrentar
a tamaña banda de mafiosos.
Aunque los abogados
tenemos que vivir...
Muchos gastos, imagínese.
Siempre
contará conmigo.
¿Cómo dice?
¿Qué es una fortuna?
Señora, ¿me está escuchando?
¿Por qué no me responde?
No llore, señora.
Por favor, no llore.
Bueno, bueno.
Está bien.
Lo dejamos para la próxima.
Cuídese que el corazón es traicionero
y le puede dar un nuevo infarto.
La llamo pronto.
Buenas noches.
No se olvide de lo mío.
jueves, 17 de marzo de 2011
Las uñas extirpadas
LAS UÑAS EXTIRPADAS
Amaré las uñas de tus pies
el día del naufragio irredimible
en la negrura,
eludiendo ese viejo atolladero
que nos impide ansiar lo menos sacro.
Iré sin aspavientos por la vida,
colectando los deshechos de tus dedos ácratas.
Despellejando iré a liberarlas
del sufrimiento ultramontano que
las grapa por costales.
Año y medio después verás nacerlas
laminosas, sumisas, elegantes,
olvidadas de todo y emergidas
del tributo solemne de patíbulo.
Porque tus uñas son como mis miedos,
abandonados a la fiel inercia
de la cosecha y las escarpias.
Inútil será que trates de apretarlas,
retenerlas al pozo de la costra,
a tu carne desprovista de coronas,
de velos y algodones.
Será en vano.
Iré, verás que iré,
como un canguro
atravesando barricadas.
Y tras cartón te colgaré del cuello
como a un cadáver merecido a la tormenta
porque tus uñas
alimentaron a los puercos.
Amaré las uñas de tus pies
el día del naufragio irredimible
en la negrura,
eludiendo ese viejo atolladero
que nos impide ansiar lo menos sacro.
Iré sin aspavientos por la vida,
colectando los deshechos de tus dedos ácratas.
Despellejando iré a liberarlas
del sufrimiento ultramontano que
las grapa por costales.
Año y medio después verás nacerlas
laminosas, sumisas, elegantes,
olvidadas de todo y emergidas
del tributo solemne de patíbulo.
Porque tus uñas son como mis miedos,
abandonados a la fiel inercia
de la cosecha y las escarpias.
Inútil será que trates de apretarlas,
retenerlas al pozo de la costra,
a tu carne desprovista de coronas,
de velos y algodones.
Será en vano.
Iré, verás que iré,
como un canguro
atravesando barricadas.
Y tras cartón te colgaré del cuello
como a un cadáver merecido a la tormenta
porque tus uñas
alimentaron a los puercos.
La chatarra - Poema recién salido del horno
Y...
Llamarlos "chatarra" es darles cierta jerarquía
de objetos inútiles
y contestarle al timo de su inepcia;
-por poco un acto heroico en la colina-,
que bebe de la generosidad
de nuestro arcoiris de lágrimas cerradas
con sol en las espaldas.
Dicen que aman la poesía,
per se,
-quién lo diría-,
con gráciles metáforas
de frases hilvanadas
con punta gruesa, hilo Cadena o Tomasito;
y el ojo fino de la aguja,
que la presbicia nos impide enhebrar
en noches sofocantes,
en que los antifaces de las carnestolendas
se parecen a la luna en cuarto menguante
sufriente y muriente
como un clavel del aire.
La floración de la energía
de las costureritas de Perón
y Eva
hoy se transforma en una diáspora
de talentos dimitentes
que estudian en Universidades populares
para escapar de cuencas infectadas,
bochornosas,
hacia un destino imperial
que pague en oro negro
lo que se pierde en plata dulce
cada día.
Las fallas de que adolece el sistema
que propongo por vía
de contender con paz
esas guerras fraguadas,
no tiene aspecto de macho en el discurso,
ni pelo rojo o cuerpo de flacucha
trepidante
a la hora de dar luz al pueblo unido
que cocina ropa vieja en las cazuelas.
Se llama con simpleza por su nombre,
ese nombre de pila o batería
con sabor riguroso del resabio
que deja en cada boca el desagrado,
la queja,
el sentimiento de impotencia.
El disgusto molitivo aún se ablanda,
al romperse los núcleos de los átomos
con canciones de cuna
de los gatos en el tejado
de zinc calientes
por la guerra fría,
cuando Sastres y Sardinas indignados
mostraban los ul-trajes arrugados
de los Thomson y Williams
que aborrezco.
Y aunque ya soy mayor de muchos años,
y pasé varios fines del mundo sentenciados,
calendarios aztecas, profecías,
Jinetes del Apocalispsis,
fisiones, Nostradamus,
mitómanos y garcas
si lee un español, que lea jarcas
porque el idioma es uno y es de todos,
como Dios cuando puso la Palabra
en prietas lenguas babeles pertinaces)
yo vengo a recordarles
que hay rosas invioladas
como aquella remota, secretísima
que Butler Yeats nos puso entre las manos,
nos legó con elipsis de poeta,
y al fin lanzó semillas en los campos,
que dieron pulpa y miel a la esperanza.

domingo, 6 de marzo de 2011
José Francisco busca musa
José Francisco busca musa
Al autor intelectual de esta nefasta moda de aprovechadores.
José Francisco busca musa:
Una musa inefable, cariñosa,
que pueda proveerle alguna idea,
un tono, una canción, una apostilla.
José Francisco está ávido de fama,
le han sentenciado que ese es el camino:
usar una amazona y despreciarla.
Mil y una noches antes del entierro
del hombre que en la playa estaba triste,
buscaba alguna musa para amarla
con versos abundantes de falsías,
infértiles metáforas de labios
más dulces que las mieles
de un enjambre de abejas peoncitas
sin reinado y con zángano a la vista.
"Edad, no importa
Físico: tampoco
Estado civil, soltera, viuda o separada"
Desespera el plumilla que impotente
no encuentra una mujer que le responda,
pues nadie quiere ser objeto de minucias
y a ninguna enloquecen los aspectos de cabra
de antiguos desdentados
poetas que publican en la prensa,
su halitosis, sus músculos caídos,
sus rimas y sus ripios sometidos
por usos y costumbres, al voleo.
De modo que le he dicho: "Quijotito
José Francisco Mártir, malviviente.
No tienes una amante real y te atormentas.
Lo siento, no estás bien.
Vete al psiquiatra.
Lo único que puedo responder al mamarracho
que acabas de enviarme,
por medio de etiqueta y estampilla
de página de redes internautas,
a fin de remitirme a la aventura
de leer más de lo mismo,
es que el tedio que impartes con tu música
precediendo a Virgilio, al Dante, a Göethe
es un tedio anterior a la cultura:
El tedio de creer que a las mujeres
nos seducen palabras ignorantes,
que suenen en las bocas de rufianes
y encandilen con torpe inteligencia
el ánimo que estalla en los sentidos.
Cronificas tu abulia y te corrompes
creyendo a pie juntillas,
sin dudarlo,
que tendrá interesadas tu petitio.
Y vuelves con tu tedio amarillento
si dos o tres idiotas
se sienten halagadas y adhieren a tu lista
de inservibles.
en espera de cantos de sirena,
que quiten la gangrena de sus noches.
En cambio, complacida sigo y veo
que un puñado de varias te ha augurado
que encuentres una musa
(una hembra, quizás,
han debido decirte),
ellas no, por supuesto,
y por nobleza han callado el insulto,
por la bella belleza
de seres delicados que no buscan ser fieras.
No es mi caso, por cierto, no es mi caso.
Yo llamo papanatas,
a esas zorras que envidian a las musas
y se ofrecen de carne de cañón,
con todo gusto.
Muy feas han de ser, o demoradas
del fuego del incendio crepitante, en la sangre
de las camas de amantes del invierno.
José Francisco, ensobro y no te enfades:
Tu prosa en un dechado de obviedades.
Es mala de cojones.
Es artera.
Podría gastar noches replicando,
especulando, aborreciendo,
amonestando
tu ignominia de cruenta iniquidad,
tu petulancia,
la jactancia con que ostentas tus medallas,
los diarios donde escribes,
el editor que te publica
y tanta tanta tanta mezquindad
en tu porfía,
que temo que tus balas atraviesen
el cerco de la letra y la pantalla
se torne un cristal roto de bohemia
y me corte el aliento de un zurdazo.
Este mundo se está desmoronando,
por sordos como tú, por asesinos
de sueños, aspirantes
a ser Premio y Castigo de un genial escritor.
Vade retro. Piratas del as falto.
José Francisco, acabo y me despido.
Tu mail está incluido en tu cinismo
de arrobas y de lances.
Saludos a tu madre, si es que tienes.
Una firma virtual y un hasta nunca.
Nos vemos en el cielo o el infierno:
Atentamente tuya.
Lu Folino."
Al autor intelectual de esta nefasta moda de aprovechadores.
José Francisco busca musa:
Una musa inefable, cariñosa,
que pueda proveerle alguna idea,
un tono, una canción, una apostilla.
José Francisco está ávido de fama,
le han sentenciado que ese es el camino:
usar una amazona y despreciarla.
Mil y una noches antes del entierro
del hombre que en la playa estaba triste,
buscaba alguna musa para amarla
con versos abundantes de falsías,
infértiles metáforas de labios
más dulces que las mieles
de un enjambre de abejas peoncitas
sin reinado y con zángano a la vista.
"Edad, no importa
Físico: tampoco
Estado civil, soltera, viuda o separada"
Desespera el plumilla que impotente
no encuentra una mujer que le responda,
pues nadie quiere ser objeto de minucias
y a ninguna enloquecen los aspectos de cabra
de antiguos desdentados
poetas que publican en la prensa,
su halitosis, sus músculos caídos,
sus rimas y sus ripios sometidos
por usos y costumbres, al voleo.
De modo que le he dicho: "Quijotito
José Francisco Mártir, malviviente.
No tienes una amante real y te atormentas.
Lo siento, no estás bien.
Vete al psiquiatra.
Lo único que puedo responder al mamarracho
que acabas de enviarme,
por medio de etiqueta y estampilla
de página de redes internautas,
a fin de remitirme a la aventura
de leer más de lo mismo,
es que el tedio que impartes con tu música
precediendo a Virgilio, al Dante, a Göethe
es un tedio anterior a la cultura:
El tedio de creer que a las mujeres
nos seducen palabras ignorantes,
que suenen en las bocas de rufianes
y encandilen con torpe inteligencia
el ánimo que estalla en los sentidos.
Cronificas tu abulia y te corrompes
creyendo a pie juntillas,
sin dudarlo,
que tendrá interesadas tu petitio.
Y vuelves con tu tedio amarillento
si dos o tres idiotas
se sienten halagadas y adhieren a tu lista
de inservibles.
en espera de cantos de sirena,
que quiten la gangrena de sus noches.
En cambio, complacida sigo y veo
que un puñado de varias te ha augurado
que encuentres una musa
(una hembra, quizás,
han debido decirte),
ellas no, por supuesto,
y por nobleza han callado el insulto,
por la bella belleza
de seres delicados que no buscan ser fieras.
No es mi caso, por cierto, no es mi caso.
Yo llamo papanatas,
a esas zorras que envidian a las musas
y se ofrecen de carne de cañón,
con todo gusto.
Muy feas han de ser, o demoradas
del fuego del incendio crepitante, en la sangre
de las camas de amantes del invierno.
José Francisco, ensobro y no te enfades:
Tu prosa en un dechado de obviedades.
Es mala de cojones.
Es artera.
Podría gastar noches replicando,
especulando, aborreciendo,
amonestando
tu ignominia de cruenta iniquidad,
tu petulancia,
la jactancia con que ostentas tus medallas,
los diarios donde escribes,
el editor que te publica
y tanta tanta tanta mezquindad
en tu porfía,
que temo que tus balas atraviesen
el cerco de la letra y la pantalla
se torne un cristal roto de bohemia
y me corte el aliento de un zurdazo.
Este mundo se está desmoronando,
por sordos como tú, por asesinos
de sueños, aspirantes
a ser Premio y Castigo de un genial escritor.
Vade retro. Piratas del as falto.
José Francisco, acabo y me despido.
Tu mail está incluido en tu cinismo
de arrobas y de lances.
Saludos a tu madre, si es que tienes.
Una firma virtual y un hasta nunca.
Nos vemos en el cielo o el infierno:
Atentamente tuya.
Lu Folino."
La señorita maniatada
La señorita maniatada.
(Para Vanesa Soledad, madre de su padre y poeta adolescente que me regaló el título y me prestó algunos versos)
¡Pobre señorita maniatada!
Se encuentra en una farmacia
presa de furia,
cautivo su cuerpito
abandonado a la nave de los sueños y milagros
reclamando su dosis de libertad.
Afuera espantapájaros
ocres o verdes
con la boca despintada
por el lápiz de la opulencia,
hieden a alcohol de quemar
y a fraude.
Ella sedienta de belleza
-solo por hoy la esperanza es gratis-
no sabe que la pesadilla
acabará en ironía,
recovecos donde se guardan
expedientes cosidos a mano
y cristales rotos
por balas de plomo.
La chusma tendrá de qué hablar
mirándose al ombligo.
¡Pobre señorita maniatada!
Su voz no tiene eco
igual que ella no tiene sombra
es melodía en el lienzo
de pintores sin manos.
Su silencio echa en cara
su descontrol,
la ingenua avidez,
su ira no negociada y demoníaca.
Cualquiera puede caer en la tentación
-Maslibranosdetodomal-
En el guion de los héroes y ladrones
no figurará su desmoronamiento
ni su antípoda en las cumbres de luz
porque
una farmacia es una farmacia
y con la legalidad no se jode.
(Para Vanesa Soledad, madre de su padre y poeta adolescente que me regaló el título y me prestó algunos versos)
¡Pobre señorita maniatada!
Se encuentra en una farmacia
presa de furia,
cautivo su cuerpito
abandonado a la nave de los sueños y milagros
reclamando su dosis de libertad.
Afuera espantapájaros
ocres o verdes
con la boca despintada
por el lápiz de la opulencia,
hieden a alcohol de quemar
y a fraude.
Ella sedienta de belleza
-solo por hoy la esperanza es gratis-
no sabe que la pesadilla
acabará en ironía,
recovecos donde se guardan
expedientes cosidos a mano
y cristales rotos
por balas de plomo.
La chusma tendrá de qué hablar
mirándose al ombligo.
¡Pobre señorita maniatada!
Su voz no tiene eco
igual que ella no tiene sombra
es melodía en el lienzo
de pintores sin manos.
Su silencio echa en cara
su descontrol,
la ingenua avidez,
su ira no negociada y demoníaca.
Cualquiera puede caer en la tentación
-Maslibranosdetodomal-
En el guion de los héroes y ladrones
no figurará su desmoronamiento
ni su antípoda en las cumbres de luz
porque
una farmacia es una farmacia
y con la legalidad no se jode.
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