UN LLAMADO TELEFÓNICO.
Hola, señora.
La estoy llamando desde el celular.
Siéntese.
Tengo algo bueno que contarle.
Usted fue absuelta: Libre de culpa y cargo.
Cincuenta y cuatro meses de angustia y estupor
esperando el fallo.
¿Vio? ¿Qué le dije?
Hay Justicia. Sí, mi querida, sí.
Algunas vestiduras todavía
se rasgan
y las manipulaciones
son derogadas, por quiebre espiritual
de las mansas muchedumbres.
¿Me está usted oyendo bien?
Aquí está mi socio.
¿Quiere hablar con él?
Deje, deje.
Ahora no es el momento.
¿Cuándo se enteró que la asesina
era amante del testigo en su contra?
Por favor,
usted tiene premoniciones excepcionales.
Su intuición la salvó de la cárcel.
Si no fuera por el detective que contratamos,
(¿buena inversión, eh?)...
Ah... yo lo recomiendo sin dudarlo
ni un segundo.
Las pruebas al expediente.
Lo que no se escribe, no existe
“o está fuera de la ley”,
como dijo Discépolo en el tango Cambalache.
Ay, señora, no me llore.
Me comentó su hija
que está preocupada por su salud
y que usted está visitando a un psiquiatra
tres veces por semana.
Seguro aprenderá a aceptar lo inevitable.
¿Por qué le sucedió esto?
No lo sé.
El mundo es así. No se amargue.
45 minutos y que pase el que sigue.
Mire que querer suicidarse por estas
fruslerías.
Todo se arregla
con un puñado de plata en este país.
Usted no fue, mujer.
La declararon inocente.
y yo quería felicitarla
por su coraje.
No se ponga nerviosa.
Apenas cuatro años y medio.
¿Qué son cuatro años en una vida?
¿Cómo que mucho?
Nadie va preso por lo que no hizo.
¿Tenía dudas de que todo saldría bien?
I-no-cen-te.
¿Me oyó?
Ahora podrá iniciar juicio
de querella por falso testimonio
y daños y perjuicios.
En ocho añitos más,
verá que los Tribunales
funcionan, funcionan
y
hasta la indemnizan,
si tiene suerte.
¿Qué le puedo cobrar yo?
Sabe que la considero una amiga.
Le admiro la garra de enfrentar
a tamaña banda de mafiosos.
Aunque los abogados
tenemos que vivir...
Muchos gastos, imagínese.
Siempre
contará conmigo.
¿Cómo dice?
¿Qué es una fortuna?
Señora, ¿me está escuchando?
¿Por qué no me responde?
No llore, señora.
Por favor, no llore.
Bueno, bueno.
Está bien.
Lo dejamos para la próxima.
Cuídese que el corazón es traicionero
y le puede dar un nuevo infarto.
La llamo pronto.
Buenas noches.
No se olvide de lo mío.
Hola, señora.
La estoy llamando desde el celular.
Siéntese.
Tengo algo bueno que contarle.
Usted fue absuelta: Libre de culpa y cargo.
Cincuenta y cuatro meses de angustia y estupor
esperando el fallo.
¿Vio? ¿Qué le dije?
Hay Justicia. Sí, mi querida, sí.
Algunas vestiduras todavía
se rasgan
y las manipulaciones
son derogadas, por quiebre espiritual
de las mansas muchedumbres.
¿Me está usted oyendo bien?
Aquí está mi socio.
¿Quiere hablar con él?
Deje, deje.
Ahora no es el momento.
¿Cuándo se enteró que la asesina
era amante del testigo en su contra?
Por favor,
usted tiene premoniciones excepcionales.
Su intuición la salvó de la cárcel.
Si no fuera por el detective que contratamos,
(¿buena inversión, eh?)...
Ah... yo lo recomiendo sin dudarlo
ni un segundo.
Las pruebas al expediente.
Lo que no se escribe, no existe
“o está fuera de la ley”,
como dijo Discépolo en el tango Cambalache.
Ay, señora, no me llore.
Me comentó su hija
que está preocupada por su salud
y que usted está visitando a un psiquiatra
tres veces por semana.
Seguro aprenderá a aceptar lo inevitable.
¿Por qué le sucedió esto?
No lo sé.
El mundo es así. No se amargue.
45 minutos y que pase el que sigue.
Mire que querer suicidarse por estas
fruslerías.
Todo se arregla
con un puñado de plata en este país.
Usted no fue, mujer.
La declararon inocente.
y yo quería felicitarla
por su coraje.
No se ponga nerviosa.
Apenas cuatro años y medio.
¿Qué son cuatro años en una vida?
¿Cómo que mucho?
Nadie va preso por lo que no hizo.
¿Tenía dudas de que todo saldría bien?
I-no-cen-te.
¿Me oyó?
Ahora podrá iniciar juicio
de querella por falso testimonio
y daños y perjuicios.
En ocho añitos más,
verá que los Tribunales
funcionan, funcionan
y
hasta la indemnizan,
si tiene suerte.
¿Qué le puedo cobrar yo?
Sabe que la considero una amiga.
Le admiro la garra de enfrentar
a tamaña banda de mafiosos.
Aunque los abogados
tenemos que vivir...
Muchos gastos, imagínese.
Siempre
contará conmigo.
¿Cómo dice?
¿Qué es una fortuna?
Señora, ¿me está escuchando?
¿Por qué no me responde?
No llore, señora.
Por favor, no llore.
Bueno, bueno.
Está bien.
Lo dejamos para la próxima.
Cuídese que el corazón es traicionero
y le puede dar un nuevo infarto.
La llamo pronto.
Buenas noches.
No se olvide de lo mío.
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