sábado, 6 de agosto de 2011

La suicida

LA SUICIDA.




Mírate asquerosa cobarde.
Recuperaste de la subsistencia
el perdido color de los pasos
que antes se escabullían de tu piel
con el ritmo constante
de los acordes de un teclado
con furtivo crispamiento.
Escupe el embriagador desdén
de los girasoles
y las cabelleras lustrosas
que coronan ninfas inveteradas.
Escapaste al infierno,
para entrar a él. En él.
Víctima de la perpetua paradoja
yo misma te condeno.
Los labios apretados
serán el signo de tu esclavitud
que tiritará
de frío, impávida en los tizones
Te olvidarás de mí,
de la melancolía estruendosa
de quienes perdimos los sueños
entre mariposas blancas
imaginadas por el cerebro descontento
cuando la pasión no lo abrasa.
Adjudicada a cuerpo y alma
serás de todos para ser
siempre sola y de nadie.
Los apellidos olvidados te esperan;
los sonidos te consuelan a medias:
las risas dejan de ser muecas,
para sonar soberanas entre tus musas
híbridas y efímeras.
Estaré, a pesar de todo,
acechando los ecos
de tu océano cada vez
que la noche esté llegando.
No te avisaré la próxima ronda.
No te daré tregua.
Te obligaré a tomar la navaja decisiva.
Sepultaré tu miedo secular y nutrido
por la tierra madre.
Vendré a ahorcarte con mis palabras.
Te azotaré entres secretos
y avatares de demonios.
La vida que ganaste es eventual.
Nonata.
Imperfecta.
Pasajera de un tren que se descarrila
en cada alcázar.
Tu carne de mujer será débil,
cederás a mi reclamo.
Y yo, serpiente ebria
mecida en la cuna
por tu propia mano creadora,
te recordaré las mansas horas
en que estuviste conmigo
fuera de las coordenadas
del tiempo y el espacio.









crispamiento por encrespamiento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Abiertos para aclaraciones o correcciones en estudio, para uso exclusivo de la autora.
Si quieres enviar un correo electrónico o dejar tu comentario puedes hacerlo a la cuenta personal de Lucía, que aparece publicada en el perfil: luciangelicafolino@gmail.com.