
El poema apuesta a que Dios,
lejos de estar en la Palabra, es Palabra.
Sea Palabra y Resurrección.
En nuestras vidas terrenales la noción divina resulta una espiga de humo.
La gente pelea para imponer a su propio "dios" como el verdadero.
Del otro lado, sin embargo, habrá el mismo para todos.
En el absoluto DIOS.
Ni nubes ni torrentes.
ni politeísmos que insuflan religiosidad a la Luna o al Sol,
ni monoteísmos ni Zeus, ni Yavhe, ni Cristo, ni Buda,
ni alcurnia, ni personificados con alas.
Son estas las imágenes que necesitamos como seres humanos
para consagrar algo que escapa a toda lógica
y por las que inventamos adjetivos que apresen la idea, sin éxito alguno.
Dios existe en el no comprender su existencia.
Su más allá cercano.
Definirlo es imposible.
Afirmar su negación como verdad absoluta, intolerable.
Afirmar su negación como verdad absoluta, intolerable.
¡Qué vergüenza!
Los poemas no deben explicarse.
Tu lectura siempre será la justa, porque es tuya.
Subvertir para la reconstrucción.
Al menos, lo intentamos.
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