“No existe ayer, ni mañana,
nunca es ahora del después,
es que el mundo está al revés,
siempre pierde quien más gana.”
Las irrupciones violentas
del corazón,
los ardores de su prosa,
sus jugadas maestras
lastiman, no se cicatrizan
y nos ponen en disputa
con el mortal enemigo
del entendimiento.
Camino a los delirios de la estrella
está la verdad,
nula baratija presentida.
Sanguijuela de machitos a contrapelo,
corteses e indiscretos
explicarán motivos doctorales,
causas y consecuencias
de un desierto de sabanas
que descubren el Oasis
como quien descubre un huerto o un mito.
En la sumisión de las arenas movedizas,
intuyo las risas hipnóticas,
los lagartos peregrinos,
el perfume de la soledad.
En su contracara,
hay un amor enjaulado,
un colchón con panqueques de manzana,
y a pocas millas
un gorrión despavorido
hirviendo en caldo de gallinas
su responso y su gloria.
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