domingo, 31 de mayo de 2015

El sillón del terapeuta


Podría calificar a este juego de palabras como poema. No me atrevería.

Pero es divertido jugar con teclado y hoja en blanco. Es anterior al 2005 probablemente:

 

El sillón del terapeuta

 

Esto es como el sillón del terapeuta.

 

Uno puede contar todo y desfogarse,

o contar hasta diez y atorarse,

embadurnarse

 

la púrpura noche de unos ojos grises,

que empuñan y arroban dorados matices.

La irónica risa de los improperios,

sepultan a ciegas, cualquier cementerio.

 

La gloria se encierra, en colmena, mi afán

envuelve la prosa en papel celofán.

Las rosas, las risas, las rusas y razas

Me erizan y abrasan.

Y rezan.

 

En trizas me enrizan, me rozan, me arrasan,

cuando tú te es-fumas diecinueve habanos

suena un son cubano.

 

Las musas que cantan canciones de singles,

crisálidas pálidas de San Barbazul

nos hacen cosquillas como tantos jingles

aunque sean cálidas con el son so cool.

 

Los vasos que abusan de besos obtusos,

son agudos llanos de los equiláteros,

triángulos planos de un montón de usos,

para dos amantes en el cuadrilátero.

(de Box)

 A Voz en vos.

-Se acabaron los 50 minutos.

-¿Cuánto le debo?

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