Rimados arjónicos
contigo es la pena de ausencia,
me desnudo y te envío mi canto
que tu olvidas con vaga elocuencia.
Contigo se acaba el encanto
de esperar a Joaquín en la audiencia
Santa Rosa de Lima ¡ay, que espanto!
si perdura con su indiferencia.
Contigo tozuda y robusta
te descubro en la ingenua presencia
de un caballo con alas que gusta
de acabar con mi escasa paciencia.
Machu, digo, y no es esperanto
ya nos dieron las diez y sin santo.
Manco, digo, y no es esperanto
ya nos dieron las diez en Lepanto.
Tonto, digo y no me ataranto
ya nos dieron las bodas de amianto.
Mi tintero de amor sacrosanto
te devuelve tu aureola sin manto.
--
Sigo viva en tu recuerdo
en tu risa y tu
comezón
voy por las calles
de la inexperiencia
sembrando los
márgenes
de los ríos
hechiceros,
las flores de
jacarandá
con burucuyá y
salvaje
siempre yuyo verde y
caótico
en la noche
destronada del Paraná.
los márgenes y las
márgenes,
los, las, les, luz
y sombra y siembra
hambre que viaja por
los tiempos
aquellos,
en que éramos
serranos
o toledanos.
¿Recuerdas esa
corrida de toros
en el estadio más
populoso
de Lima?
Era tarde y mis
lágrimas
no dejaban que
vieras.....
Insisto porque mi senda
es la única posible.
Quítate ahora la venda
de tu boca incognoscible.
Si te vas por donde vienes
te marchas por donde vas,
porque a mí no me detienes
con mentiras nunca más.
No oigo el trino de las aves
ni las olas del mar calmo.
Estoy quemando las naves
con estas rimas que empalmo.
Y si vas de tumbo en tumbo
por horizontes estrechos
te diré"Cambia de rumbo"
de los cantos contrahechos.
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