Al Sur de la frontera, al Oeste del Sol.
Al Sur de la frontera, al Oeste del Sol.
1.
Si Mishima cimbró con Hiroshima,
y el seppuku ritual gritó suicidio,
mi vientre crucifica el ecocidio
de banqueros del pánico y la rima.
Yo les tengo a los flojos, baja estima,
el samurái del noble es genocidio
de pueblos que no evitan el fastidio,
de obrar un sucedáneo que lastima.
Haruki Murakami, nació en Kioto,
escribió protocolos del devoto
de los Beatles, con su Norwegian Wood,
y tuvo en Bar King Cole un jazz de gatos,
¿no vio como temblaban los zapatos
bajo el piso tectónico del Sud?
2.
Fukushima, con núcleos reactores
desconoce el poder de la palabra
y escoge entre las Parcas la macabra
afición por el cambio de factores
climáticos, con riesgos detractores
que a la vida el espíritu les labra.
No es cuestión de decir "Abracadabra"
y esperar de las Musas los favores.
El ciego, el antihéroe y el sicario
no van a molestarse por mis comas,
seguro que responden en horario
con tal que perseguirme con sus bromas.
Lo mismo les parece que Rosario
es un barrio sin luz de quita y toma.
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