"La dicha es un castillo,
con un puente de cristal..."
Mi puente es convexo,
y caigo en los abismos,
cuando encuentro tu sexo
bajo mi camisón.
Me apiado de perderte,
pibe de conventillo,
salesiano estudiante
de un noble corazón.
Soy una negra escoba,
cansada del barrer,
el polvo en las aristas,
de una vida insultante,
el morbo en los artistas
de un mundo tan distante
con miedo de querer.
Tu infancia fue mi alcoba,
panadero del doque
adicto al toque toque
de coca y de sal.
lunita en manantial,
reflejaste el brillo
de mis ojos de ágata,
dejaste la corbata
colgada de un nogal.
Con gotas de cicuta
suicidaste mi empeño,
quejándote del sueño,
del tamarindo azul.
Me rindo ante tus plantas,
de azahares de naranjos,
de orquídeas inodoras,
del manzano amador.
Pereyra que Sostiene
un joven periodista
termina en la pista
cansado de bailar.
Perdimos la cabeza,
las horas, la tristeza,
la prisa sin demora,
la caja de Pandora,
esclava del sultán.
Tan Tan.
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